MALAS HIERBAS MEDICINALES

Tendencias del mercado | 01-08-2019

Entendemos por “malas hierbas” aquellas especies vegetales herbáceas, invasoras, que dificultan o impiden que otra especie expresamente cultivada pueda crecer, desarrollarse o producir en sus mejores condiciones. Sin embargo, muchas de estas malas hierbas se han utilizado desde la antigüedad por sus propiedades medicinales y/o culinarias.

VERDOLAGA:

La verdolaga o Portulaca Oloracea es una mala hierba muy común y totalmente comestible. La verdolaga es comestible y medicinal, sus hojas son pequeñas y carnosas, de color verde brillante y forma oval. Los tallos y ramas son color púrpura-pardo y la planta crece, arrastrándose por el suelo y florece con pequeñas flores de color amarillo. Es una suculenta, por lo que se propaga simplemente cortando un trozo y poniéndola en la tierra húmeda o un vaso con agua.

Proviene de Asia, donde se utiliza por sus propiedades curativas y alimenticias desde hace miles de años. Es considerada por muchos como un superalimento, debido a sus excelentes valores nutricionales, ya que contiene gran cantidad de componentes beneficiosos, tales como:

-Vitaminas A, del grupo B y C.

-Minerales como el potasio, el magnesio, el calcio, el hierro, el zinc o el selenio.

-Es una de las plantas más ricas en ácidos esenciales omega 3, en especial sus semillas.

-Mucílagos (fibra).

-Antioxidantes flavonoides, fitoestrógenos y ácidos orgánicos como el cítrico o el málico.

-Como particularidad, entre sus componentes destaca la melatonina, la hormona que regula el sueño y la vigilia.

A la verdolaga tradicionalmente se le han atribuido ciertas propiedades medicinales:

-Mejora de la circulación y el funcionamiento cardiovascular, gracias a su alto contenido en omega-3.

-Efecto diurético natural, debido a su alto contenido en potasio.

-Remedio para problemas digestivos. La gran cantidad de micílago que tiene la hace muy efectiva para combatir el dolor de estómago siempre que se tome en infusiones o sopas, ya que ayuda a la protección de las paredes intestinales. Por este mismo motivo, se utiliza también en la enfermedad Crohn y la colitis ulcerosa, ya que, además tiene propiedades antiinflamatorias.

Actividad antioxidante, gracias a su contenido en vitamina C, betalaínas y betacarotenos.

CARDO MARIANO:

El cardo mariano es una planta típica del norte de África y de otras zonas cálidas del mediterráneo y de Asia Menor. Crece en descampados, márgenes de caminos y de vías férreas, pudiendo formar barreras a veces impenetrables.

Se ha utilizado como planta medicinal desde la antigüedad y ya Plinio el Viejo alababa sus virtudes como estimulador de la bilis.

El principal componente bioquímico del cardo y el más interesante terapéuticamente es la silymarina, que se encuentra en las semillas, por lo que suele consumirse en forma de extracto, ya sea como tintura, cápsulas o comprimidos. Contiene también: principios amargos, taninos, mucílagos, histaminas, tiramina, betaína, trimethylglycina, ácidos grasos insaturados (oleico, palmítico y linoleico) y vitaminas.

Numerosos estudios clínicos han demostrado la importancia de la silymarina como agente hepatoprotector, por su capacidad para estimular el efecto desintoxicador de las células hepáticas. Además, puede incrementar la síntesis de la proteína hepatocytina, con lo que promueve la regeneración del tejido hepático.

A esta capacidad hepatoprotectora del cardo mariano se pueden añadir otras propiedades y beneficios, como:

-Efecto antiinflamatorio,

-Antialergénico.

-Antioxidante.

-Astringente: bloquea las secreciones.

-Venotónico: favorece la circulación sanguínea.

-Hemostático: cohíbe y reduce las hemorragias.

-Diurético.

-Hipoglucemiante: provoca la disminución de la cantidad de glucosa en sangre.

-Colagogo: provoca la salida de bilis por la vesícula biliar.

-Estimulante del apetito y digestivo, debido a los principios amargos que contiene.

-Tratamiento de venas varicosas y hemorroides.

DIENTE DE LEÓN:

Aunque es considerada una mala hierba, esta planta tiene unas propiedades asombrosas y en la actualidad incluso se cultiva para fines tanto medicinales como culinarios, ya que sus hojas, muy similares a las de la rúcula, son muy ricas y muy completas en cuanto a nutrientes. Del diente de león se utilizan todas las partes, tanto las flores, como su raíz y sus hojas.

Desde hace siglos, ha sido usada como sanador y preventivo de enfermedades. Hoy en día es una de las hierbas más estudiadas por la ciencia médica occidental.

Destaca su contenido en  minerales como hierro, potasio, calcio, zinc, magnesio y fósforo y las vitaminas como la vitamina K y vitamina C, además de contener grandes cantidades de betacaroteno.

Dentro de las propiedades beneficiosas que presenta esta planta, puede destacarse su aplicación en:

-Problemas de hígado. Las hojas de diente de león ayudan a suprimir la acumulación de grasas en este órgano. La raíz del diente de león previene las hemorragias de hígado y contribuye a la limpieza de la sangre.

-Riñones. El diente de león presenta buenas propiedades diuréticas. Esto, unido a que los riñones e hígado trabajan juntos en la limpieza y excreción de toxinas, es una planta muy beneficiosa para limpiar todo el organismo.

-Inflamación. Gracias a su contenido en polifenoles, el diente de león puede ser eficaz para reducir la inflamación.

Estos son algunos ejemplos de plantas que nos brinda la naturaleza, que han sido utilizadas por sus propiedades curativas durante siglos y que, por algún motivo, en la época actual las hemos relegado a la categoría de ”malas hierbas”. De nosotros depende seguir calificándolas como tales o aprovechar sus propiedades y beneficiarnos de lo que nos ofrece la tierra. Aunque no debemos olvidar que, aunque sean productos naturales, tienen principios activos que actúan sobre nuestro organismo y antes de consumirlas siempre se debe consultar con un especialista.

¿Nos dejas tu comentario?